Existen tres formas básicas de reducir el calor o, llegado el caso, enfriar algo.
La una es por “influencia”, digamos que por contagio. Consiste en un objeto caliente en contacto o dentro de otro frío, teniendo éste mucho más baja temperatura que el otro alta; prácticamente el segundo vence al primero por consiguiente enfriándolo.
La segunda sería por estacionamiento (desprendimiento de energía, como quién diría); dejando lo que estuviere caliente reposando rodeado de un clima general neutral o frío. De esta forma el calor se va extinguiendo, primero en las capas exteriores y hacia el centro lentamente.
Y la tercera forma, la cual pienso que es la más interesante, está basada en un principio físico de movimiento en donde la materia va liberando energía. Como por ejemplo verter un líquido caliente de un recipiente a otro repetidas veces ida y vuelta, logrando la disminución de la temperatura, en mi experiencia, del modo más eficaz y rápido.
Justo como lo hacía mi mamá cuando mi hermano y yo éramos chicos con la leche caliente para que no nos quemaramos.
CapSolo
No hay comentarios.:
Publicar un comentario